ESPECIALIDADES

El Síndrome Metabólico

PRINCIPALES CAUSAS

La Hiperinsulinemia. Enfermedad en la que se bombean grandes cantidades de insulina a la corriente sanguínea.
El páncreas suele liberar insulina cuando uno come ciertos alimentos. Esta insulina, es la hormona que ayuda a las células del organismo a aceptar el azúcar (glucosa) que les da energía. Si estas células se vuelven resistentes a la insulina, se necesita más insulina para que la glucosa penetre en las células. Por consiguiente, el organismo produce más insulina, la cual es bombeada a la corriente sanguínea.

SINTOMAS

La mayoría de los trastornos asociados no tiene signos ni síntomas evidentes. Un signo visible es la circunferencia grande en la zona de la cintura.

FACTORES DE RIESGO

Los siguientes factores aumentan las posibilidades de tener Síndrome Metabólico:

  • Edad. El riesgo de padecerlo aumenta con la edad.
  • Origen étnico. Más propenso en los Estados Unidos e Hispanos, en especial mujeres.
  • Obesidad. Tener sobrepeso, especialmente en el abdomen.
  • Diabetes. Si eres propenso, tuviste durante el embarazo (diabetes gestacional) o tienes antecedentes familiares de diabetes tipo 2.
  • Otras enfermedades. Si tuviste o tienes la enfermedad del hígado graso no alcohólico, el síndrome de ovario poliquístico o apneas del sueño.

POSIBLES COMPLICACIONES

Puede aumentar el riesgo de desarrollar el Síndrome Metabólico lo siguiente:

  • Diabetes tipo 2. Si no realizas cambios en el estilo de vida para controlar tu exceso de peso, puedes desarrollar resistencia a la insulina. Esto puede causar un aumento de los niveles de azúcar en la sangre y finalmente la resistencia a la insulina puede provocar diabetes tipo 2.
  • Enfermedades del corazón y circulatorias. El nivel de colesterol alto y la hipertensión arterial pueden contribuir a la acumulación de plaquetas en las arterias.
    Estas, estrechan y endurecen las arterias, lo que puede producir un ataque cardíaco o un accidente cerebrovascular.

PREVENCIÓN

Se puede prevenir desarrollando un estilo de vida saludable que incluya lo siguiente:

  • Realizar actividad física regular diaria. Al menos 30 minutos de ejercicio, como caminar a paso ligero.
  • Bajar de peso. Es importante mantener la pérdida de peso. Si tienes dificultades para ello, consulta con el médico.
  • Alimentación sana. Incorporar planes de alimentación saludables, como la dieta de enfoques dietéticos, para detener la hipertensión, y la dieta mediterránea.
    Favoreciendo la ingesta de vegetales, frutas, cereales integrales y proteínas magras y a su vez limitando las bebidas endulzadas con azúcar, el alcohol, la sal y las grasas especialmente las saturadas y las trans.
  • Dejar de fumar. Mejorará en gran medida tu estado de salud general. Si tienes dificultades para ello, consulta con el médico.
  • Reducción o control del estrés. La actividad física, la meditación y otros programas pueden ayudarte a enfrentar el estrés y mejorar tu salud emocional y física.

Por último, y por todo lo expuesto anteriormente, hacer hincapié en la importancia de la realización de chequeos para detectar ciertas enfermedades que podemos padecer y que no generan síntomas.

Dra. Trinidad Albornoz

Cardiología y Cirugía Cardíaca

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