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Preparación al parto: masaje perineal

La preparación al parto no es acudir a unas clases, es una carrera de fondo, que dura todo el embarazo. Nos preparamos bien si tenemos un estilo de vida saludable durante los 9 meses:

  • La dieta es muy importante, nutrirnos adecuadamente le aportará al feto todo lo que necesita para desarrollarse y crecer correctamente, y hará que la mujer no tenga un incremento de peso excesivo que puede ocasionarle problemas metabólicos, dolores de espalda, de las articulaciones…
  • Las gestantes que practican ejercicio físico durante el embarazo duermen mejor, tienen menos molestias abdominales, dolores de espalda, piernas cansadas, estreñimiento, menos incidencia de diabetes gestacional y de depresión. También mejoran la oxigenación, la frecuencia cardiaca y valores de la función cardiaca que repercuten positivamente en la tolerancia al esfuerzo del parto.

  • Los ejercicios específicos de fortalecimiento de la musculatura abdominal y pélvica, como Pilates aumentan la capacidad de pujo y hay estudios que confirman que se traducen un acortamiento del periodo de expulsivo y reducen la incidencia de episiotomías y cesáreas y partos de nalgas.

  • Los ejercicios de tonificación de la musculatura del suelo pélvico, o ejercicios de Kegel ayudaran a prevenir la incontinencia urinaria postparto.

  • El masaje perineal ha demostrado mejores resultados en el parto pues aumentan la flexibilidad y elasticidad del periné permitiendo un más fácil paso de la cabeza fetal reduciendo la incidencia de episiotomías y desgarros perineales. Estos masajes se recomiendan como mínimo 3 veces por semana, durante 8-10 minutos, a partir de la semana 32 de embarazo. Los puede practicar la misma embarazada colocando los dos dedos pulgares de ambas manos en la entrada vaginal, con las manos limpias y uñas recortadas, con algún aceite lubricante y realizando movimientos en sentido lateral y posterior, masajeando y estirando de este modo los tejidos de la zona. También los puede realizar la pareja, con las mismas precauciones, con los dedos índice y corazón oscilando lateralmente y en sentido posterior. Hay que evitar la parte anterior de la abertura vaginal para no favorecer las infecciones de orina. Se trata de provocar tensión pero no dolor, si resultan desagradables o dolorosos no es imprescindible, pues el esfuerzo no compensa el resultado.

  • Los masajes en general también son beneficiosos, para relajar la musculatura, de la espalda, de las piernas, favorecer la circulación y el drenaje linfático, limitado en las últimas etapas del embarazo.

Y por último, pero desde mi punto de vista lo más importante, es la preparación mental para el momento del parto: Asumir que habrá que afrontar momentos de incomodidad y dolor por ayuda que tengamos, prepararnos para sabernos relajar entre contracción y contracción, concentrarnos en que todo termina y el premio al final del esfuerzo lo vale con creces. Y para mí el mejor consejo de todos es mantener la mente abierta y la confianza en el equipo obstétrico y no hacernos una idea demasiado rígida de cómo queremos que sea el parto, porque a veces no sale como habíamos soñado, pero mientras la mamá esté bien y el bebé también, ¡ese es un buen parto!

Dra. Natalia García Montaner

Ginecología y Obstetricia

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