ESPECIALIDADES

Dar a luz en tiempos de Covid

Desde hace más de un año el coronavirus se ha convertido en parte importante de nuestras vidas limitando nuestras actividades y condicionando de forma decisiva las vidas de algunos de nosotros.

Este tema ha incidido aún más en las pacientes que estaban embarazadas cuando se inició la pandemia, que además del motivo de preocupación común al resto de población sobre el miedo a contraer la enfermedad, debían afrontar las dudas sobre el efecto que podría producir el virus en el feto en caso de infectarse estando embarazadas y encarar el parto en el contexto de medidas restrictivas que aplicaban los centros sanitarios.

Evolución de las medidas

Todas estas medidas han evolucionado a lo largo de estos meses y actualmente no son tan estrictas como un año atrás, y probablemente se suavizarán aún más, pero seguramente nunca volverán a ser como antes de la pandemia.

Los protocolos varían de un centro a otro, pero salvando las diferencias, hemos de asumir que dar a luz hoy día significa realizar un test de COVID al ingreso a la maternidad.

Las pruebas de laboratorio han variado en este tiempo y son mucho más ágiles. Para ingresos programados se suelen solicitar PCR pero para el parto espontáneo continúa tardando demasiado y se realizan test de antígenos.

El resultado condiciona el tratamiento a seguir y el tipo de aislamiento al que someteremos a la paciente posteriormente, pero en la mayoría de centros se asume la asistencia a pacientes positivas sin cambiar la actitud obstétrica, y la atención médica sigue siendo la misma, un poco más escrupulosa si cabe con la higiene y medidas de esterilización.

El alta de la paciente

Las altas también se han visto comprometidas por el coronavirus, acortándose en muchos casos el periodo de ingreso y tramitando las altas más precoces que antes.

El número de casos atendidos ya empieza a ser significativo para saber que salvo excepciones no hay repercusión grave sobre el recién nacido.

La paciente y su acompañante deben llevar en todo momento la mascarilla, incluso durante el parto. Y otro tema importante que ha variado es el de las visitas, limitadas a un solo acompañante durante el parto y todo el ingreso, echándose mucho en falta la visita de los abuelos y hermanitos del recién nacido en esos días, pero agradeciendo no presenciar la avalancha de visitas que eran comunes en las habitaciones de las puérperas los días postparto.

Y a pesar de todo aprovecho para hacer mención de la alta capacidad de adaptación, colaboración y paciencia de todas las mujeres que han dado a luz en tiempos de COVID que nos han sorprendido en positivo aceptando todos los condicionantes que les hemos impuesto.

Dra. Natalia García Montaner

Ginecología y Obstetricia

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