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Rotura del ligamento cruzado anterior

La rotura del ligamento cruzado anterior (LCA) es la lesión ligamentosa más frecuente de la rodilla, con alta prevalencia en el mundo deportivo y laboral. Se estima una incidencia de 8,1 por cada 100.000 personas al año, siendo más frecuente en mujeres que en hombres.

Fútbol, básquet, voleibol, tenis, handball

Su lesión es muy habitual durante la realización de actividad deportiva, especialmente aquellas que implican impacto/pivotaje, las más habituales: fútbol, básquet, voleibol, tenis, handball, entre otros. El mecanismo mas habitual es el del pie fijo y la rodilla realiza un giro brusco, lo típico es notar un "craquido" que implica directamente el choque entre fémur y tibia secundario a la rotura de dicho ligamento. El paciente suele tener la rodilla inflamada, con cojera y dolor especialmente los primeros días.

La función principal del LCA es la de estabilizador anterior de rodilla, básicamente evita la traslación de tibia respecto al fémur. También aporta propiocepción y protección de las estructuras internas de la rodilla. El diagnóstico precoz de su rotura es importante. A corto plazo esta lesión no solo limita la reincorporación al deporte del paciente, con todo el componente psicológico que puede venir asociado, sino que además se ha relacionado con lesiones meniscales secundarias y probablemente cambios artrósicos por lesiones de cartílago, lo cual es fácil de entender ya que la rodilla se encuentra "inestable" y ese "movimiento no controlado" de tibia respecto a fémur va provocando "impactos/choques" de ambos huesos, y entre ambos se encuentran las superficies articulares (cartílago) y los meniscos, por lo que se va acumulando ese daño anualmente.

El 30 a 60% de roturas de LCA están asociadas con lesión meniscal y/o condral en el momento de su reconstrucción quirúrgica, por lo que el médico traumatólogo debe realizar una exploración física de la rodilla exhaustiva para determinar el tipo de inestabilidad que tiene la rodilla, y solicitar las pruebas complementarias necesarias para hacer el diagnostico definitivo, habitualmente radiografía convencional (que permite ver el estado de la articulación y descartar alguna pequeña fractura) y resonancia magnética de rodilla (que es la prueba más completa).

El retorno a la actividad deportiva

Actualmente el tratamiento quirúrgico es la primera opción en la población deportista y activa. Uno de los objetivos fundamentales tanto de la reconstrucción quirúrgica de LCA como la reparación meniscal es el retorno a la actividad deportiva. En la enorme mayoría de los casos no se puede "suturar", por lo que se deben limpiar los restos del ligamento roto y realizar un "nuevo ligamento" usando tendones de la misma rodilla.

A día de hoy todas las reconstrucciones se realizan por artroscopia, es decir, mediante heridas pequeñas por las cuales introducimos una cámara para visualizar la rodilla por dentro y por otra donde podamos introducir pinzas, brocas, etc. para poder realizar la cirugía.

Por supuesto rotura de LCA no es igual a intervención quirúrgica, se debe estudiar primero al tipo de deporte que quiere regresar el paciente, segundo si existe o no inestabilidad en la rodilla, y tercero que el paciente debe estar dispuesto a un tratamiento rehabilitador intensivo que implica aproximadamente 1 mes con 2 muletas, mas movilización progresiva de rodilla máximo hasta 90º durante primer mes de la cirugía y luego ir progresando.

A día de hoy la literatura no demuestra cambios respecto a la artrosis de rodilla a futuro, comparando rodillas con LCA roto que se han operado versus aquellas de tratamiento rehabilitador, sin embargo, las técnicas quirúrgicas actuales consiguen cada vez mas "replicar" el ligamento cruzado anterior nativo por lo que puede que en unos años esos resultados mejoren.

Múltiples factores están involucrados en la reincorporación al deporte, que no están del todo bien determinados, desde el dependiente directamente de la cirugía como por ejemplo la función objetiva de la rodilla, hasta factores psico-sociales como la motivación para reincorporarse al deporte, que cada vez son más estudiados.

Médico Traumatólogo

La decisión sobre el tratamiento definitivo de una rotura completa o parcial del LCA debe ser consensuada con un profesional (médico traumatólogo), entendiendo que dentro del tratamiento quirúrgico usualmente pueden requerirse más reparaciones (menisco, cartílago, otros ligamentos) que únicamente la del LCA, por lo que es necesario una valoración presencial para explorar la rodilla, solicitar las pruebas complementarias pertinentes y definir el tratamiento lo mas individualizado y personalizado posible.

Dr. Juan Miguel Rodríguez Roiz

Traumatología y Ortopedia

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