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Enfermedades de la tiroides: Hipotiroidismo e hipertiroidismo

La glándula tiroides, situada en la parte anterior del cuello por debajo de la nuez, es una de las glándulas endocrinas más importantes del cuerpo. Es conocida por su función de regulación metabólica (control del peso, niveles de colesterol, frío/calor, ritmo cardíaco) pero es crucial su papel en la sensación de fatiga, estado de ánimo, sequedad, rampas, hormigueos, estreñimiento etc…

Enfermedades de la glándula tiroides:

Podemos encontrarnos en 2 tipos de enfermedades de la glándula tiroides: funcionales o bien estructurales.

1.El hipotiroidismo (glándula tiroides poco activa) es la alteración más frecuente de la glándula tiroides, principalmente en mujeres jóvenes (2% población). Significa que la glándula no es capaz de fabricar suficiente tiroxina (Hormona que regula los procesos metabólicos). Como consecuencia de ello, la hipófisis (glándula endocrina que produce distintas hormonas) intenta compensar esta situación haciendo que la tiroides trabaje más (TSH alta). Los síntomas se caracterizan por cansancio, fatiga, aumento de peso, piel seca, hormigueos, caída de cabello. La causa    más frecuente suele ser autoinmune (las propias defensas -anticuerpos- que el organismo produce) «agreden» el propio tiroides, inflamando y haciendo que no trabaje bien, situación que se conoce como enfermedad de Hashimoto. Suele requerir tratamiento crónico sustituyendo la falta de tiroxina.

2. El hipertiroidismo es menos frecuente. Cuando el tiroides sintetiza demasiada tiroxina (Hormona que regula los procesos metabólicos). Los síntomas predominantes son la pérdida de peso, taquicardias, nerviosismo, insomnio, sudoración. Puede deberse también a un proceso autoinmune (en este caso, la inflamación hace que la glándula trabaje en exceso), la enfermedad de Graves-Basedow, o bien ser causado por un nódulo tiroideo hiperfuncionante (enfermedad de Plummer). En este caso el tratamiento no es crónico, pero hay que mantener el tratamiento antitiroideo bastante tiempo (1-2 años) para evitar recaídas.

Ahora cabe hacer referencia a los nódulos tiroideos. 

¿Qué son los nódulos tiroideos?

Los nódulos tiroideos son bultos sólidos o llenos de líquido que se forman dentro de la tiroides, una pequeña glándula ubicada en la base del cuello, justo encima del esternón. En un 85% de los casos son benignos, pero puede ser necesario extirparlos al provocar molestias locales, compresión o un mal funcionamiento de la glándula tiroidea.

Para tratarlos existen diversas técnicas que van desde la extirpación total de la glándula tiroidea, tratamientos poco invasivos (Radiofrecuencia) o incluso "no invasivos" (HIFU) donde sólo se trata el nódulo conservando el órgano y sin necesidad de cirugía ni anestesia.
 

Nuevo tratamiento

En cualquiera de los casos, hasta ahora, el único tratamiento activo era la cirugía convencional (o radioyodo para los nódulos hiperfuncionantes). Pero gracias a la aparición de nuevas tecnologías como el láser, la radiofrecuencia (microondas) y últimamente HIFU (high intensity focused ultrasound, ultrasonidos focalizados de alta intensidad) se ha revolucionado el tratamiento del nódulo tiroideo.

HIFU es sinónimo de tratamiento no invasivo de nódulos tiroideos mediante ultrasonidos focalizados de alta intensidad. La técnica cuenta con un dispositivo médico construido a partir de una tecnología única que combina ultrasonidos de alta intensidad o HIFU y el ultrasonido en imágenes en tiempo real para su monitorización durante el tratamiento. El dispositivo robótico lanza de forma programada ultrasonidos de alta intensidad para generar energía sobre el nódulo a tratar para que lo caliente y destruya (Temperatura local 85º).

El HIFU presenta ventajas añadidas, en comparación con las técnicas convencionales. No requiere anestesia local al no ser invasivo (el transductor de ultrasonidos simplemente se apoya sobre la piel) y es un proceso que viene guiado de forma robótica y digitalizada, marcando zonas de seguridad, minimizando los posibles errores humanos.

El tratamiento con HIFU permite que el nódulo se vaya reabsorbiendo progresivamente. En 1 mes la reducción suele ser de un 30% y en 3 meses alrededor de 50% considerándose como éxito terapéutico. La reducción máxima esperada oscila entre el 60-70% a los 12 meses.

Equipamiento e instalaciones
La unidad HIFU de última generación (Echopulse® - Theraclion) se encuentra ubicada en el área de Radiología Intervencionista (UCRISA) de Clínica Sagrada Familia (sótano del edificio consultorios).
 

Dr. Guillem Cuatrecasas Cambra

Endocrinología y Nutrición, Tratamientos no invasivos de nódulos tiroideos

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