ESPECIALIDADES

Covid 19 y salud mental

Dr. Alfonso Sanz Cid - Psiquiatría

La pandemia del siglo XXI ya tiene reconocido un origen (coronavirus o covid-19) y un lugar y fecha de nacimiento en Wuhan, 8 de diciembre del 2019, fecha que determinará un cambio sustancial en el mundo, forma y modo de relacionarnos y un largo etcétera, cuando ya se llevan contabilizados más de 3 millones de fallecidos en el mundo.

Cuando la OMS, por medio de su director Tedros Adhanom Ghebreyesus hace saber que "La pandemia de COVID-19 se encuentra lejos de su fin".

Ansiedad, estrés, temores, soledad, tristeza y aislamiento social

El 14 de marzo del 2020 se configura como el inicio de una primera etapa al decretarse el estado de alarma en España y el consiguiente confinamiento, determinado una novísima forma de vivir. Ansiedad, estrés, temores, soledad, tristeza y aislamiento social son algunas de las características que marcan le nueva forma de vivir.

Se añade, de manera muy destacada la aparición de todo lo que concierne al duelo: pérdida de seres, impotencia, sentimientos de culpa, no poder despedirnos...., soledad, angustia. Esta etapa ha sido particularmente adversa en los pacientes obsesivos, quienes han visto agudizados sus síntomas.

Algunas personas han incrementado los consumos de alcohol y otras drogas. Señala el Instituto Nacional de Estadística que el total de defunciones producidas en España durante el periodo enero-mayo del 2020 fue de 231.014, lo que supone 43.537 más que en el mismo periodo del año 2019 (un 23,2% de incremento). Por sexo fallecieron 115.541 hombres (un 21,9% más) y mujeres un 24,6% más.

Los trastornos mentales y del comportamiento se sitúan como la sexta causa de muerte, con un 4,2% del total, por detrás de las enfermedades del sistema circulatorio (que se mantienen como primera causa de muerte, con el 23,0% y una tasa de 112,2 fallecidos por cada 100.000 habitantes), seguidas de las enfermedades infecciosas -que incluyen la covid-19 virus identificado y la COVID-19 sospechoso-, con el 20,9% del total (y una tasa de 102,0), los tumores (con el 20,4% del total y una tasa de 99,6), las enfermedades respiratorias (con el 10,0% y una tasa de 48,9 fallecidos por cada 100.000 habitantes) y las enfermedades del sistema nervioso y de los órganos de los sentidos (con el 5,4% del total).

El suicidio se ha configurado como la causa más frecuente de muerte externa durante los cinco primeros meses del año 2020, con 1.343 fallecimientos. No obstante, representa un 8,8% menos que en el mismo periodo del año precedente. Ello nos lleva a estimar que la pandemia no ha incrementado la suicidalidad, aunque algunos investigadores así lo planteen.

Desamparo, enojo, tristeza, irritabilidad, dificultad de concentración

Unos tres meses después, sobre junio del 2020, se atenúan las medidas del riguroso confinamiento y se produce una cierta relajación en el ciudadano, aunque sujeto a muy notables limitaciones en la vida diaria y, subsiguientemente, aún se hacen patentes en la forma de relacionarnos, múltiples limitaciones, privaciones y evitaciones.

La sensación de desamparo, enojo, tristeza, irritabilidad, dificultad de concentración, soledad, ansiedad y cefalea está muy generalizada. Destacan en esta segunda etapa los trastornos del sueño, un tanto atípicos y que traducen el sustrato de la ansiedad que se ha instaurado de una forma un tanto generalizada en la población.

El aumento de las consultas es primordialmente derivado de los trastornos del sueño, soledad, temores y las distintas variantes del duelo, muy particularmente con despertares nocturnos, ya desvelamientos, ya despertares frecuentes. Obviamente la sensación de no descansar bien se apodera de la persona y muy habitualmente surgen dificultad de concentración, tristeza, dolores diversos (acentuados por la falta de ejercicio derivada del confinamiento y cierre de los gimnasios). El apetito también ha cambiado, mayormente con incremento del mismo y del peso y masa corporal. Muchos pacientes han sufrido la pérdida de familiares y el no poder acompañarlos en sus últimos momentos, dando lugar a situaciones de desesperanza y tristeza profunda que acentúan depresiones.

La Organización Panamericana de la Salud (OPS) advirtió en septiembre pasado que la pandemia por COVID-19 puede exacerbar los factores de riesgo de suicidio por lo que instó a hablar del tema en forma abierta y responsable, permanecer conectados aún durante el distanciamiento físico, y aprender a identificar los signos de advertencia para prevenirlo.

“El coronavirus está afectando la salud mental de muchas personas”

El coronavirus está afectando la salud mental de muchas personas. Datos de estudios recientes muestran un aumento de la angustia, la ansiedad y la depresión especialmente trabajadores de la salud, que, sumadas a la violencia, los trastornos por consumo de alcohol, el abuso de sustancias, y las sensaciones de pérdida, son importantes factores que pueden incrementar el riesgo de que una persona decida quitarse la vida. Así, el incremento de la violencia doméstica y rupturas de pareja son también una expresión del sufrimiento, ansiedad y tristeza, como también el consumo de alcohol y tóxicos.

Una nueva etapa: la vacuna

El inicio de la vacunación el 27 de diciembre del 2020, primeros del 2021 en la práctica, viene a suponer en alguna manera una nueva etapa de esperanza y de cambios en las cifras de los datos. Pero es una etapa muy larga y lenta que tarda en llegar al ciudadano. El individuo expresa que está harto. Cansancio generalizado, hastío, ansiedad, soledad, tristeza.

Una mención especial cabe hace respecto a las limitaciones sufridas por la juventud. Jóvenes muy necesitados de estrechar lazos y desarrollar aspectos de personalidad se ven muy limitados por las diversas medidas de tipo social (confinamientos perimetrales, cierres de locales de ocio....).

Debemos destacar el estoicismo del personal sanitario que cada día se enfrenta con la covid-19. Este coronavirus se ha llevado a muchos trabajadores del mundo sanitario, más de 17.000 sanitarios fallecidos ya en el mundo. Y, ciertamente, el mundo de los profesionales sanitarios acusa un notable agotamiento.

Cabe citar las nuevas situaciones derivadas de la covid-19. Cefaleas persistentes, síntomas cognitivos entre los que están la reducción de la agudeza mental y cognición, disminución de la memoria a corto y largo plazo, "niebla cerebral" (brain fog), fatiga crónica, etc.

Cuando aún está lejos el final del túnel, debemos recomendar las medidas de autocuidado.

Cuida tu salud física: duerme lo suficiente, procura practicar ejercicio físico diario, evita el alcohol, tabaco y drogas, procura llevar una dieta saludable como puede ser la mediterránea, limita el tiempo que estás frente a las pantallas; y, cuida tu salud mental: también de nuevo el descanso adecuado y el ejercicio, limita el tiempo de exposición a la información de la televisión, concéntrate en pensamientos positivos y en tus valores, conecta con amigos y conocidos y, si lo precisas, contacta con el especialista en salud mental.

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