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Vértigos: entenderlos para saber cómo actuar

Los síntomas vestibulares pueden manifestarse de diferentes formas. El vértigo es la sensación de que uno mismo o el entorno se está moviendo, girando o desplazando; el mareo es un término más amplio que puede describir sensación de aturdimiento, flotación, inestabilidad o desorientación; la inestabilidad se refiere a la dificultad para mantener el equilibrio, especialmente al caminar o al cambiar de posición; y menos frecuentemente la oscilopsia: sensación de que el entorno "rebota" o se mueve al mover la cabeza.

Además, no todos los vértigos se presentan de la misma manera. De forma sencilla, podemos encontrar cuadros agudos, que aparecen de forma brusca y pueden durar horas o días; recurrentes, en los que los episodios aparecen y desaparecen; y crónicos o persistentes, donde predominan el mareo, la inestabilidad o la sensibilidad al movimiento durante semanas o meses. Esta clasificación temporal, junto con las características de los síntomas, ayuda a orientar la causa.

¿Cuáles son las causas más frecuentes?

En términos generales, podemos afirmar que aproximadamente el 80% de los trastornos del equilibrio tienen un origen periférico, relacionado principalmente con el oído interno y el sistema vestibular, mientras que alrededor del 20% tienen un origen central, debido a alteraciones en las vías vestibulares del tronco encefálico, el cerebelo u otras estructuras del cerebro.

Por orden de frecuencia, las principales causas de vértigo son: Vértigo posicional paroxístico benigno (VPPB), Migraña vestibular, Enfermedad de Ménière, Vestibulopatía unilateral aguda, Mareo postural perceptual persistente (PPPD), entre otros.

Vértigo posicional paroxístico benigno (VPPB): Se produce cuando pequeños cristales del oído interno se desplazan de su posición habitual y alteran el funcionamiento del sistema vestibular. Provoca episodios breves pero intensos de vértigo al realizar determinados movimientos de la cabeza, como girarse en la cama, mirar hacia arriba o agacharse. Su tratamiento consiste en sencillas maniobras de reposicionamiento que permiten recolocar estos cristales y suelen conseguir una mejoría rápida y muy efectiva.

Migraña vestibular: La migraña no siempre tiene que producir dolor de cabeza. En algunas personas se manifiesta principalmente mediante vértigo o mareo, sensibilidad al movimiento, a la luz, a los sonidos o a determinados estímulos visuales. Identificar los desencadenantes y realizar un manejo adecuado de la migraña puede ayudar a controlar los episodios.

Enfermedad de Ménière: Es un trastorno del oído interno que provoca episodios de vértigo intenso, generalmente acompañados de pérdida de audición fluctuante, sensación de presión en el oído y acúfenos. Las crisis pueden durar desde minutos hasta varias horas y presentarse de forma recurrente. El tratamiento se realiza mediante cambios en los hábitos, medicación y, en algunos casos, tratamientos específicos del oído interno.

Vestibulopatía unilateral aguda: Se produce cuando uno de los sistemas vestibulares del oído interno deja de funcionar de forma repentina, provocando una asimetría entre ambos lados. Suele causar vértigo intenso y continuo, náuseas, inestabilidad y dificultad para caminar, generalmente sin pérdida de audición. En estos casos, los pacientes se benefician con terapias de rehabilitación/reeducación vestibular.

PPPD (mareo postural-perceptual persistente): mareo o sensación de inestabilidad persistente, que suele empeorar al estar de pie, caminar, realizar movimientos o encontrarse en entornos visualmente complejos, como supermercados o lugares con mucha gente. Puede aparecer después de un episodio de vértigo o una situación de estrés. Aunque las pruebas vestibulares pueden ser normales, el cerebro mantiene una respuesta alterada a las señales relacionadas con el equilibrio. La rehabilitación vestibular y un abordaje personalizado permiten mejorar de forma significativa los síntomas.

¿Y las cervicales?

Es frecuente escuchar que un vértigo es consecuencia de "tener las cervicales mal". Sin embargo, el llamado "vértigo cervical" no debería ser la explicación por defecto ante un cuadro de vértigo. Aunque la información procedente del cuello puede influir en la percepción del movimiento y la orientación espacial, las causas vestibulares y neurológicas tienen mucho mejor respaldo y deben valorarse antes de atribuir los síntomas exclusivamente a la columna cervical.

¿Qué podemos hacer?

  • No tener miedo al movimiento. Evitar sistemáticamente los movimientos que provocan mareo puede dificultar la recuperación en algunos trastornos vestibulares.
  • Consultar para identificar la causa. El tratamiento depende del origen y no existe una única solución para todos los vértigos.
  • Moverse de forma progresiva y segura. En las hipofunciones vestibulares, el ejercicio y la rehabilitación son parte esencial del tratamiento.
  • Reconocer los desencadenantes. En la migraña vestibular pueden ser relevantes el estrés, la falta de sueño, determinados estímulos visuales o los cambios en los hábitos.
  • Evitar el uso prolongado de medicación antivertiginosa salvo indicación profesional, ya que puede interferir con los mecanismos de compensación vestibular.

Y recuerda: si el vértigo aparece junto con dificultad para hablar, visión doble, pérdida de fuerza o sensibilidad, alteraciones importantes de la coordinación, desmayo o un dolor de cabeza súbito e inusual, es necesario buscar atención médica urgente.

Dr. Ezequiel Yaser Mingorance

Especialista en Otoneurología, Vértigos y Trastornos del Equilibrio del equipo médico de Clínica Otorrinolaringología, Clínica Sagrada Familia.

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