VIDA SANA

El pan de verdad

El pan es un alimento que nos acompaña desde hace muchísimos años. Los egipcios ya horneaban pan e incluso lo utilizaban como moneda de cambio y los griegos lo perfeccionaron llegando a elaborar hasta 60 tipos diferentes: masas de arroz, avena, cebada, centeno, salvado o trigo, donde se añadían especias como aceite, frutos secos o miel. El pan era venerado y considerado un alimento básico dejando así esta herencia en nuestra dieta mediterránea.

En los últimos años, el pan ha pasado por muchas transformaciones y tendencias de consumo, entre ellas la más importante: industrialización de su fabricación. Un pan elaborado con harinas refinadas, fermentaciones rápidas, muchas veces con extra de nutrientes como el gluten para una mejor y más rápida panificación. Las prisas de una vida moderna han llevado a la venta masas precocidas o congeladas, que con un tiempo corto de horneado están listas para su consumo. Es el que se puede encontrar en supermercados, gasolineras, establecimientos de restauración y tiendas de todo tipo no especializadas. Este tipo de pan se vuelve con textura "chicle" a las pocas horas y podemos notar una digestión más pesada, más gases o hinchazones.

Pero el pan de verdad es harina, agua, fermento, sal y mucha, mucha paciencia. Porque el tiempo, éste que entendían bien nuestros abuelos y antepasados, lleva consigo uno de los grandes secretos del pan: la fermentación, un proceso en el que se obtiene volumen, aromas y sabores. Y esto es lo que hace que no todo el pan sea igual de bueno.

Por este motivo vuelve a crecer la demanda por un pan "de toda la vida", panaderías artesanas con profesionales panaderos que preparen un pan en el mismo local.

¿Qué deberíamos buscar para consumir un buen pan?

  • Sus harinas deben ser de grano entero (wholegrain), con la fibra y nutrientes presentes en los cereales de forma natural. Un integral de verdad. Recuerda que las harinas refinadas pierden gran parte de sus beneficios entre ellos la fibra prebiótica que aporta salud a nuestra microbiota e intestinos.
     
  • Un pan con fermentación lenta (>48horas) y hecho con masa madre, aquella que se compone de microorganismos vivos que trabajan para la fermentación, dando también una mejor digestibilidad de las harinas. A parte de grandes aromas y sabor, evitaremos hinchazones y distención abdominal.
     
  • No tiene porque ser solo de trigo, sino que hay muchas harinas de diferentes cereales como el kamut, el centeno, la avena, el trigo sarraceno, la espelta, etc.

El buen pan es un alimento que puede estar presente dentro de una alimentación variada y saludable, aportando una proporción adecuada de hidratos de carbono. El "pan de verdad" presenta un valor nutricional superior a los panes de harina refinada ya que contiene mayor contenido de fibra, mayor concentración de vitaminas y minerales, es menor en grasa y contiene una proporción más alta de grasa insaturada.

La fibra, a parte de ser reguladora de nuestro transito intestinal, también proporciona mayor saciedad lo que ayuda en el control del peso y está relacionada en la prevención de muchas enfermedades como la Diabetes tipos II, el cáncer de colon y la hipercolesterolemia.

Foto de freepik.

Sònia March Díaz

Dra. Sònia March Díaz

Endocrinología y Nutrición

Dietista-Nutricionista

nº Col. CAT001354

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