Crioablación en el cáncer de mama
¿En qué consiste?
La crioablación es un procedimiento percutáneo en el que se introduce una aguja (criosonda) en el interior del tumor, guiada por técnicas de imagen como la ecografía.
A través de esta aguja se aplican ciclos de congelación y descongelación que provocan la destrucción de las células tumorales. Durante el procedimiento, es posible visualizar la zona tratada en tiempo real, lo que permite un control preciso.
Ventajas
- Técnica mínimamente invasiva
- No requiere cirugía abierta
- Puede realizarse con anestesia local o sedación
- Menor impacto sobre el tejido mamario
- Recuperación rápida
- Baja tasa de complicaciones
¿En qué pacientes está indicada?
La crioablación está indicada en pacientes seleccionadas, dentro de un enfoque multidisciplinar.
Actualmente, se considera principalmente en:
- Tumores de mama pequeños y localizados (habitualmente ≤ 2 cm)
- Lesiones unifocales bien visibles mediante ecografía
- Tumores con características biológicas favorables (como carcinomas luminales)
- Pacientes con mayor riesgo quirúrgico o con contraindicaciones para cirugía
- Pacientes que, tras información adecuada, desean evitar un tratamiento quirúrgico
En determinados contextos clínicos, también puede utilizarse para control local de la enfermedad.
La selección adecuada del caso es fundamental para garantizar la seguridad y la eficacia del tratamiento.
Seguimiento
Tras el procedimiento, la paciente realiza controles clínicos e imagenológicos periódicos. El área tratada evoluciona hacia cambios cicatriciales o fibrosis.
Conclusión
La crioablación representa una opción terapéutica mínimamente invasiva en el tratamiento del cáncer de mama en pacientes seleccionadas, dentro de un manejo personalizado y multidisciplinar.
